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Persona Sorda

  1. ¿Utilizan todos los Sordos el Lenguaje de Señas?
  2. ¿Son todas las Lenguas de Señas iguales?
  3. ¿Es sencillo leer los labios?
  4. ¿Cuántos Sordos hay en el mundo?
  5. ¿Cómo han ayudado los avances tecnológicos a las personas sordas?
  6. Sordo e hipoacúsico, ¿son sinónimos?

Las 5 cosas menos conocidas sobre la sordera

Existen muchos aspectos sobre las personas sordas y su cultura de los que aquellos que no tienen dificultades auditivas probablemente no son conscientes; a continuación se explican las cinco cosas menos conocidas acerca de la sordera.

 

1 – ¿Utilizan todos los Sordos el Lenguaje de Señas?

No. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 360 millones de personas sufren pérdida auditiva en el mundo, pero la Federación Mundial del Sordo estima que son 70 millones los que utilizan el lenguaje de señas como primer idioma o lengua materna.

El Sistema de Señas Internacional lo forman signos consensuados procedentes de diferentes lenguas.

Otros usan la lengua convencional de su país, con ayuda de audífonos o implantes cocleares. Suelen leer los labios y utilizar gestos para explicar los sonidos que de otra forma serían ininteligibles.

 

2 – ¿Son todas las Lenguas de Señas iguales?

Las lenguas de señas difieren entre sí, tanto en el léxico (conjunto de señas o signos gestuales) como en la gramática.

Además, al igual que las lenguas orales, están sujetas al proceso universal de cambio lingüístico que hace que evolucionen con el tiempo. Así, eventualmente una misma lengua puede evolucionar en lugares diferentes hacia variedades diferentes.

En el caso de los países de habla hispana, donde se usa el alfabeto latino, las personas sordas utilizan un mismo alfabeto manual, común para todos los países, con algunas variaciones en la forma de algunas letras. Pero en el caso de países de habla inglesa, como Reino Unido y Estados Unidos, existen notables diferencias.

Los británicos instruidos en el lenguaje de los signos utilizan el alfabeto bimanual; esto es, usan las dos manos para comunicarse. Los estadounidenses, por su parte, utilizan una sola.

Sin embargo, existe un Sistema de Señas Internacional (SSI), que se puede considerar como un sistema de comunicación formado por señas propias, consensuadas, procedentes de las diferentes lenguas. Se hace uso de ella en eventos internacionales como Deaflympics, los juegos olímpicos para sordos, para superar las barreras lingüísticas entre los participantes.

 

3 – ¿Es sencillo leer los labios?

Las series televisivas detectivescas muestran a menudo cómo alguien que puede leer los labios aclara un crimen después de descifrar una conversación desde el otro extremo de la habitación, o tras ver una grabación de seguridad. Pero la verdad es que el 70% de la lectura de labios son conjeturas.

Por lo tanto, es fácil para los sordos confundirse al leer los labios o terminar exhaustos tras haber realizado un gran esfuerzo para concentrarse y seguir los movimientos de la boca de alguien.

La mayoría de las personas sordas tiene una historia que contar acerca de un malentendido que produjo la risa de los de alrededor.

Aunque es una habilidad que mejora con la práctica. Cuanto más se lee los labios, mejor se hace.

 

4 – ¿Cuántos Sordos hay en el mundo?

Más de los que la gente cree. La OMS estima que 360 millones de personas sufren pérdida auditiva, 328 millones de adultos y 32 millones de niños, más del 5% de la población mundial.

Según el organismo, pérdida auditiva tienen aquellos oyen menos de 40 decibelios con el oído bueno, en el caso de los adultos, y 30 decibelios, en el caso de los niños.

La mayoría de estas personas viven en países de renta baja y media.

Aproximadamente un tercio de las personas mayores de 65 años se ven afectados por la pérdida auditiva, dice la Organización Mundial de la Salud. La prevalencia en este grupo de edad es mayor en el sur de Asia, en el Pacífico asiático y en África subsahariana.

 

5 – ¿Cómo han ayudado los avances tecnológicos a las personas sordas?

No hace mucho tiempo los sordos tenían que utilizar el correo convencional para quedar con alguien para tomar una copa. Por aquel entonces su mayor deseo era que la carta no se perdiera, explicó a la BBC Charlie Swinbourne, periodista sordo y editor de “The Limping Chicken”, un blog en el que se tratan temas relacionados con la comunidad sorda desde un punto de vista personal.

Así que la tecnología, comenzando desde el más básico mensaje de texto telefónico, ha eliminado mucha incertidumbre de la vida de las personas sordas.

Veinte años atrás, la mayoría de la gente dependía de las llamadas telefónicas para charlar, hablar en el trabajo o hacer negocios. Eso era un problema para los sordos, ya que para la mayoría es imposible oír una voz a través de una línea telefónica.

En aquel tiempo empezaron a usarse los teléfonos de texto. Estos aparatos envían y reciben mensajes escritos a través de las redes de telecomunicaciones, así que facilitaron mucho la comunicación a aquellos con problemas auditivos. Asimismo, muchos sordos compraron máquinas de fax para intercambiar mensajes con rapidez.

En esa línea, internet también ha transformado la forma de comunicarse de las personas con sordera. Muchas de ellas usan las de redes sociales con avidez. Constituyen grupos y crean eventos o campañas para defender y mejorar sus derechos.

Para aquellos que prefieren el lenguaje de signos, existen los servicios de video en internet. Esta alternativa se utiliza con frecuencia para cuestiones formales, como contactar con compañías y requerir los servicios de éstas.

Por otro lado, los audífonos y los implantes cocleares son cada vez más sofisticados. Estos últimos son aparatos que transforman señales acústicas en eléctricas, para que éstas estimulen el nervio auditivo. Se implantan quirúrgicamente, colocando algunas partes en el interior del cráneo y otras en el exterior.

Al conectar estos aparatos a teléfonos o reproductores de música por Bluetooth-tecnología inalámbrica para intercambiar datos-, el sonido de estos producen puede volverse mucho más claro.

Los inventos más recientes afirman poder interpretar y traducir el lenguaje convencional en idioma de signos automáticamente.

 

6 – Sordo e hipoacúsico, ¿son sinónimos?

No, son términos que refieren a distintas formas de entender a la persona Sorda. Estas distintas formas de conceptualización se denominan “paradigmas”. Por un lado, el término “hipoacusia” proviene de la medicina. Pone énfasis en el déficit auditivo de la persona. El hipoacúsico no es, desde esta manera de pensar, una persona con una lengua y cultura distinta, sino que es un oyente en potencia. Por este motivo, el hipoacúsico debe rehabilitarse para poder llegar lo mejor posible al ideal, que es ser oyente.

Por otro lado, el término “Sordo” refiere al paradigma socio-antropológico. Desde esta perspectiva, la persona Sorda es miembro de una comunidad lingüística y cultural. A partir de una capacidad innata del hombre, que es la facultad del lenguaje, todos los seres humanos tenemos la posibilidad de adquirir una lengua cuando el entorno ofrece los estímulos adecuados. De la misma manera que los niños oyentes de padres oyentes que se encuentran en entornos donde se habla una lengua oral específica, los niños Sordos de padres Sordos adquieren la lengua de señas de su comunidad particular, atravesando los mismos procesos psicolingüísticos y neurolingüísticos que los demás niños oyentes. Debido a que las lenguas de señas son aptas para su adquisición natural, puesto que la modalidad de transmisión visual se encuentra sensorialmente intacta en los niños Sordos, éstos tienen la posibilidad de desarrollarse cognitiva y emocionalmente de igual forma que los niños oyentes. La ventaja sin igual de la adquisición de las lenguas de señas por parte de niños Sordos consiste en que pueden construir la forma en que ven el mundo (y a sí mismos) de manera natural, sin necesidad de una enseñanza sistemática, y al momento en que ingresan a los establecimientos educativos formales, ya poseen una lengua natural a partir de la cual consolidan otros conocimientos, ya sea sobre otras lenguas -como el español- como sobre contenido curricular -biología, matemáticas, geografía, etc.-.

Entonces, quien se define como “Sordo”, lo hace por su identificación con una minoría lingüístico-cultural. Es decir, no se define por su grado de pérdida de audición -puesto que esto pertenece al paradigma médico- sino por su pertenencia a una comunidad particular. En relación con esto, Carol Padden, una lingüista Sorda norteamericana, señala: “Ser Sordo normalmente significa que la persona tiene algún grado de pérdida auditiva. Sin embargo, el tipo de pérdida auditiva no es un criterio para definir al Sordo. En su lugar, el criterio es si la persona se identifica con otras personas Sordas y se comporta como otras personas Sordas. Las personas Sordas generalmente no se encuentran al tanto de los detalles del grado de pérdida auditiva de sus amigos Sordos y, por ejemplo, puede sorprenderse al saber que algunos de ellos pueden escuchar lo suficientemente bien como para utilizar el teléfono. Pero, la característica más más relevante de la persona Sorda son sus valores culturales -estos valores dan forma a cómo se comporta la persona Sorda y en qué cree.”
Convencionalmente, la palabra “Sordo” se escribe con mayúsculas para referirse a la dimensión social, distinta de la condición audiológica. En consecuencia, para ser Sordo no hace falta tener un grado de audición nulo o mínimo, sino que tiene que construirse una identidad a partir de una particular forma de entenderse a sí mismo y al mundo, encarnada en una lengua natural transmitida en la modalidad visual y en una cultura Sorda.

 

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